En España llevamos varios años con falta de facultativos, tanto en Atención Primaria como en especializada. Según El País en mayo de 2024, hay un déficit de 4.500 médicos de familia, esta cifra se incrementará en los próximos años ya que, entre 2023 y 2028, se van a jubilar 17.000 de los que actualmente trabajan y esta situación es mucho más crítica en zonas rurales.
“El reto de reducir las desigualdades de salud en España”, un informe elaborado por Bristol Myers Squibb en 2022, concluye que hay una evidente desigualdad territorial respecto al acceso de los usuarios a la sanidad, así como una falta de profesionales en el ámbito rural. Existe un déficit de financiación que hace poco atractiva la oferta de este tipo empleo para los médicos, por lo que propone, como mejora para estas zonas, dar incentivos económicos y de habitabilidad a los profesionales, así como facilidades de transporte y herramientas digitales a pacientes y personal sanitario. Además, todo esto se agrava con la fuga de médicos a otros países donde las condiciones laborales y económicas son muy superiores.
Dr. Luis Aguilar Cano
Médico de Familia del Centro de Salud de Godella
Pese a todo, el problema de fondo de esta sensación de escasez es que hay un aumento de la esperanza de vida que no se corresponde con tener una vida con buena salud. Mantenemos miles de vidas en condiciones poco saludables desde el punto de vista físico, psicológico y psiquiátrico, llegando a vivir más de 90 años en situaciones de extrema dependencia, una que genera unos gastos económicos y emocionales incalculables para el Estado y las familias.
Mi visión integrativa de la salud llega aquí a proponer un cambio en la forma de enfocar el sistema sanitario, menos centrada en los médicos y fármacos y más dirigida a la prevención, la promoción y el mantenimiento de la salud.
Según datos del Ministerio de Sanidad, en 2021 el gasto sanitario público fue de 88.392 millones de euros, un 7,4% del PIB. Alrededor de 13.600 millones en gasto farmacéutico y 38.778 millones en nóminas. Este gasto en remuneración del personal sanitario varía según comunidades autónomas. Por ejemplo, Cataluña destina el 37,1%, mientras que el País Vasco llega al 53,7% según Redacción Médica. (abril del 2023), lo que nos permite deducir que las nóminas pueden llegar a mejorarse a través de un gasto más eficiente y más centrado en atraer a buenos profesionales de la salud. Hay margen de mejora, tanto en cantidad de profesiones como en su incremento económico.
Mi visión integrativa de la salud llega aquí a proponer un cambio en la forma de enfocar el sistema sanitario
Una propuesta interesante sería contratar de forma masiva fisioterapeutas, nutricionistas y psicólogos. Con el aumento de estas tres profesiones, que ahora son anecdóticas, junto al trabajo con enfermería y medicina de familia, se podría dar la vuelta a las cifras de enfermedad que hoy en día manejamos ya que, según el Informe Anual del Sistema Nacional de Salud de 2023, las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, los trastornos mentales y las enfermedades respiratorias destacan por su alta prevalencia e impacto económico.
Así lo indica un estudio de Caerphilly en Reino Unido, que asoció la adopción de cinco comportamientos saludables (dejar de fumar, mantener un peso adecuado, ejercicio regular, dieta baja en ultraprocesados y menor consumo de alcohol) con una reducción del 67% en enfermedades cardiovasculares y 35% en cáncer.
Es evidente que con estas cinco profesiones trabajando de forma coordinada desde todas las edades podrían causar un cambio muy positivo en la salud de la población, pero también desde la propia percepción de salud del paciente, disminuyendo la incidencia de las enfermedades más prevalentes hoy en día. Un indudable beneficio sería la intervención de los fisioterapeutas para pautar ejercicio físico de forma personalizada y no solamente a tratar lesiones, de los nutricionistas para promover y fomentar una forma saludable de nutrirse, asesorar en tantos problemas relacionados con la digestión, así como tratar intolerancias alimentarias también de forma personalizada, como en cualquier consulta médica; junto con los psicólogos para atender la altísima prevalencia de problemas de salud mental desde el Covid. Según el informe Anual del SNS de 2023 anteriormente citado, el 34% de la población tiene problemas de salud mental a medida que se avanza en edad, esta cifra asciende hasta el 50% en la población mayor de 85 años.
Enfocar esta inversión en personal a largo plazo nos proporcionará. en corto, medio y largo plazo una disminución de la demanda de visita médica que tanta problemática social crea, así como de la prevalencia de enfermedades cardiovasculares y respiratorias prevenibles además de una disminución de las enfermedades de salud mental y de la incidencia de muchos tipos de cáncer que están relacionados con los estilos de vida poco saludables.
Sería interesante una visión más positiva de la salud por parte de la industria farmaceútica centrada en optimizar la salud con líneas de productos de suplementación y complementación nutricional; antienvejecimiento o de wellaging.
Todo esto nos aportaría un cambio de paradigma ofertando toda una vida de mejor salud que repercuta en las personas en todos los aspectos que la componen: físico, psicológico y social.
DOC.6000.022025